viernes, 15 de junio de 2012

Para mi niña más bella


Un día una reina le dijo a los sabios de la corte:
 - Me estoy creando un precioso anillo. Quiero guardar oculto dentro de él algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederas, y a las herederas de mis herederas, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total... Pensaron, buscaron, pero no podían encontrar nada.


La mujer más anciana del reino se acercó.



-No he escrito ningún tratado, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida, me he encontrado con todo tipo de gente.Te entregaré el mensaje prometidoMantenlo escondido en el anillo. Abrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.

Ese momento no tardó en llegar. Hubo una gran catástrofe en sus tierras. Sus enemigos la apresaron y pensó que ya no había forma de continuar su vida.
De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí estaba el mensaje:
Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre ella un gran silencio. Después de todo, consiguió escapar. Huyó saltando, corriendo, gritando.
La reina se sentía profundamente agradecida a su anciana abuela que le había honrado con aquellas palabras. Y el día que hubo una gran celebración con música y bailes por su regreso, se sintió muy orgullosa de sí misma.
La viejita estaba a su lado en el carro y le dijo:
-Este también es el momento: vuelve a mirar el mensaje.
-¿Qué quieres decir? –preguntó la reina-. Ahora estoy victoriosa, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperada, no me encuentro en una situación sin salida.
-Escucha: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.
La reina abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. La reina pudo terminar de comprender el mensaje.Entonces la mujer le dijo:
-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

lunes, 4 de junio de 2012

Hans Bos

"While I dance I can not judge, I can not hate,
I can not separate myself from life.
I can only be joyful and whole. This is why I dance." -