viernes, 4 de mayo de 2012

Prefiero tener calidad de personas a cantidad de gente.


Es ley de la vida que cada vez que se nos cierra una puerta se nos abre otra. Lo malo es que con frecuencia miramos con demasiado ahínco hacia el pasado y añoramos la puerta cerrada con tanto afán que no vemos la que se acaba de abrir.


Yo tengo la suerte de tener un hada madrina más bonita que ninguna. Y me ayuda a descubrir puertas y puertas en mi vida que he abierto y que toca cerrarlas. 


Prefiero tener calidad de personas a cantidad de gente. Tengo a mi lado  a personas tan maravillosas que no quiero espacio para gente que no vale la pena abrirle la puerta de mi vida ahora mismo. Otras personas que sí puesto que llegan llenas de ternura. 


No quiero más falsedad, de verdad que no la quiero. La máscara de la ternura es muy fácil ponérsela para engañar a los demás, manipularles y ponerles al servicio. Ya he arrancado alguna y detrás esta podrida. Todo el mundo tiene derecho a ser como es, y sobre todo a cambiar. 
Pero no quiero ciertas personas en mi vida y punto.


Gracias a todos y todas los que habeis entrado y salido de mi vida, porque sino yo no estaría aquí ahora. Ni sería tan maravillosa como soy, no habría descubierto ni la mitad de las cosas que tengo en mí.


Pero sobre todo gracias a mi hada madrina, que algún día se terminará todo esto y no habrá días suficientes en mi vida para estarte agradecida.
Te quiero, B.


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