Yo hago lo mío y tu haces lo tuyo. No estoy en este mundo para llenar tus expectativas. Y tú no estas en este mundo para llenar las mías. Tú eres tú y yo soy yo. Y si por casualidad nos encontramos es hermoso. Si no, no puede remediarse.
El crecimiento de la pareja no se basa en dos medias naranjas que se "necesitan", sino en dos naranjas enteras que se relacionan, desde su plena singularidad.

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